Última milla: retos y tendencias

Por Equipo BooBoo  ·  7 septiembre 2020

Al realizar una compra online el usuario espera que la entrega sea rápida, pero, ¿cómo se pone en marcha ese proceso? Tras pulsar el botón de comprar en una tienda online se inicia un procedimiento que abarca diferentes fases en las que se exige, cada vez más, celeridad, eficacia y eficiencia.

El plazo de entrega de los productos requiere de un compromiso muy fuerte por parte de las empresas de transportes. En este post queremos abordar la gestión logística de última milla y cuáles son los puntos clave para su optimización.

 

¿Qué es la última milla?

Algo tan cotidiano como hacer una compra online, inicia un complejo proceso de organización y sincronización que finaliza en esta última milla. El concepto última milla en logística se usa para hacer referencia al trayecto final que hace un paquete antes de ser entregado. También se conoce como distribución capilar, precisamente por esas ramificaciones que se diseñan para finalizar la entrega en el menor tiempo posible.

En esta fase del proceso de entrega, los paquetes son agrupados y preparados para su distribución en diferentes zonas. Para las empresas de logística es de gran importancia porque se ponen en juego dos intereses: por un lado, llegar a tiempo. Por otro, ajustar los costes para que el reparto sea lo más eficaz posible.

¿Cómo conseguir el éxito en esa última milla?

De cara a conseguir que el proceso de entrega sea lo más eficiente posible tenemos que tener en cuenta varios factores:

  • Óptima planificación de las rutas de entrega: la sincronización es fundamental para que un recorrido abarque el mayor número posible de entregas. Por ejemplo, en las entregas en ciudad, hay que tener en cuenta factores como el tráfico y proponer posibles alternativas en caso de encontrar un atasco o calles cortadas, por ejemplo.
  • Tipología de mercancía: en función del tamaño y características de los paquetes la organización y distribución serán diferentes. En términos generales, hablamos de entrega de paquetes para referirnos a un tamaño más pequeño y entrega de carga para envíos de un mayor peso o volumen, como muebles o ,electrodomésticos por ejemplo. La tipología de la mercancía influirá de forma determinante en la tipología de vehículos que vamos a emplear en el reparto.
  • Coordinación con el destinatario: cada día recibimos más avisos sobre nuestra disponibilidad para recibir los envíos a cierta hora, posicionamiento GPS del repartidor, propuesta de medios alternativos de entrega… Tanto para mejorar el servicio como para optimizar el coste este esfuerzo de coordinación con los destinatarios es fundamental y disponer de medios alternativos de entrega (dropp off points) es fundamental. .

¿Cómo influye la tecnología en la logística de última milla?

A la hora de recortar los plazos de entrega es fundamental la tecnología. Permite montar la cadena de suministro de una manera eficiente y utilizar los avances en robótica y la inteligencia artificial para solventar y prever posibles problemas externos. El sector lleva tiempo trabajando para mejorar estas tecnologías y los modelos de entrega para agilizar este proceso, reducir costes y ganarse la confianza de sus clientes.

Estos son algunos de los puntos clave en las que   está siendo determinante para mejorar la gestión de la última milla:

  • Monitorización en tiempo real: no solo las empresas pueden controlar por dónde va el reparto. También los usuarios tienen acceso para ver las entregas en tiempo real.
  • Planificación y optimización de rutas: número y orden de paradas, alternativas ante posibles incidencias.
  • Concertación de citas: los destinatarios ausentes suponen un retraso en el reparto y también el descontento del cliente, que quiere señalar cuándo estará en casa para recogerlo.
  • Plataformas de datos seguras, escalables, con información centralizada y disponibles para ser integradas con otros sistemas.

Nuevos modelos de movilidad

La ultima milla está cambiando la fisionomía de nuestras ciudades. Las más habitadas sufren un gran problema de congestión. De este parten una serie de problemas  asociados: el estrés, los altos índices de contaminación, el descenso de la calidad de vida…

El auge del comercio electrónico influye en los modelos de movilidad en las ciudades. Evita que las personas que lo utilizan tomen el transporte público o sus propios vehículos para acudir a las tiendas físicas. Aunque esto podría darnos a entender que el tráfico se ve reducido, lo cierto es que la cantidad de vehículos de reparto contrarresta esa supuesta reducción de los desplazamientos. Es decir: las calles no se han vaciado, pero es posible que, de alguna manera, sí hayan cambiado sus usuarios.

Los retos de la última milla

  • Las empresas de logística más tradicionales optaban por la eficiencia (maximizar las cargas para cubrir costes), mientras que las más nuevas quieren acelerar la entrega. La rapidez se impone como prioridad, pero desde un punto de vista empresarial no se puede dejar de lado la eficiencia. Acelerar la implementación de nuevas tecnologías ayudará a dar una respuesta tanto a nivel de servicio como en optimización de costes.
  • Más de la mitad del coste del envío se va en el transporte de última milla. Si además vemos como el envío gratuito es cada vez más frecuente es urgente buscar modelos de entrega realmente rentables para asumir ese coste.
  • Ampliar las redes de puntos de recogida que permitan que el usuario elija este método de entrega ya sea en taquillas o en comercios adheridos.
  • Otro importante reto es la regularización de las entregas para impedir que sistemas de transporte y entrega más precarios desde un punto de vista laboral perjudiquen no solo al trabajador que no disfruta de sus derechos, sino a otras empresas que cumplen con la normativa.